La situación se resolvió con exito. Antes de llegar a Luanda ,Edu y Carlos hablaron con Mónica, supervisora de vuelo, que dijo que en principio no debería haber problema pero no daba total garantía y así al bajar del avión les dejó en manos de un coordinador que les acompañó a la cinta de equipaje, y por todo el aeropuerto y repetía en cada control - !transito, tránsito! - Eso sí, les dejaron más de una hora sin pasaportes... y en esa horita "se piensa de to". Al final pudieron facturar para el vuelo a Windhoek que curiosamente saldría una hora y media antes de la hora prevista. Pero que desilusión, a lo largo de la mañana la información en las pantallas de información se actualizaba poco a poco y con cada cambio también cambiaba la gate de 4 a 3 a 4 a 3 y al final a 4. Un grupo numeroso de chinos se les veía azarosamente de un lado para otro, locos con el jaleo del cambio de puertas.
Total, llegaron a la hora prevista en Windhoek pero no había nadie para recogerles porque Edu había avisado a la gente de la compañía de alquiler de coches que iban a llegar antes y resultó que el conductor se hartó de esperar y se marchó. Al final fuero en taxi al Urban Camp en Windhoek, un viaje de unos 40 kilómetros.
Que bonita habitación!!!!
Que bonita habitación!!!!
Descansad, pasaréis muchos días sin cama.....
En realidad es una tienda...
... para hacer más suave transición a nuestra vivienda encima del coche.