El día siguiente el viaje hacia el norte siguió por el tramo de Savuti a Ihaha, Chobe Riverfront. Eran más de cien kilómetros, la primera mitad muy lenta por caminos arenosos y ondulados pero a partir del pueblo Kavimba todo cambió: había una carretera asfaltada hasta la entrada del Chobe National Park, Ngoma Bridge.
Después de llegar al camping y el almuerzo fueron a buscar animales. Les había avisado que cerca del camping había un grupo de perros salvajes y efectivamente lo encontraron en un hoy a un kilómetro del camping. Al otro lado del camping encontraron unos grupos de elefantes que tomaban si baño vespertino en el río y cubriéndose de barro. Había varias familias de dos adultos con sus crías. Un poco más allá vieron un enorme grupo de búfalos. Más de setenta de estas "vacas" estaban pastando en la orilla del río Chobe y también ensuciándose con fango.
La tarde cayó rápidamente y Edu preparó un buen fuego, con la madera regalo del elefante de Savuti. No se veía dos palmos de nariz más allá del fuego. Hay que decir que el camping estaba al borde del río Chobe, afluente del Zambete y Edu y Carlos tenían evidencias de que allí había cocodrilos pues esa tarde pudieron ver algunos y fotografiarlos. Carlos estaba un poco receloso, y máxime con la visita que recibieron. Uno de los empleados preguntó si habían visto a un león.
UNA TORTILLA NUTRITIVA
Pero había que preparar la cena, así que Carlos batió unos huevos y se dispuso hacer unas tortillas a la francesa. Todo fue encender el camping gas y el petroled y una nube de insectos se precipitó en su sartèn. Los mosquitos caían.... quitaba uno y caían tres entre eso y los babuinos que peleaban en los árboles. Carlos relataba entre dientes y Edu le mandó retirarse y cogió la sartén por el mango, rematando la faena. La tortilla fue servida entre dos rebanadas de pan, con poca luz y el pan que era integral y con semillas no se noto... ¡tortilla nutritiva y con proteínas!