Moremi

45 kilómetros separan el Third Bridge Campsite de la entrada Maqwee, del Moremi Wildlife Reserve. Los caminos eran malos y arenosos pero el viaje merecía la pena. Los paisajes eran muy bonitos y Carlos y Edu vieron varios animales que no habían visto antes. Pasaron el primer y el segundo puente (First Bridge & Second Bridge) que son plataformas hechas de troncos de madera para cruzar una parte inundada del terreno. Pasado el segundo puente llegaron a un lago donde unos diez hipopótamos estaban bañandose. Solo se podía ver las orejas que giraban rápidamente y los ojos de los bichos. También vieron a unos elefantes, un ñu y por supuesto muchos bambis, más precisamente eran impalas. El camping se encuentra justo antes de llegar al Third Bridge. Una jirafa que parecia bastante acostumbrada a los seres humanos estaba comiendo de los árboles en el camping. Luego llegaron los baduinos que buscaban comida. Mientras Carlos y Edu estaban defendiendo la parte trasera del coche (donde estaba toda la comida), un beduino casi logró meterse por la ventanilla delantera del coche. Carlos salió corriendo detrás de ellos, moviendo un palo de madera e imitando los sonidos de un león loco. Al final los monos decidieron que la tienda de los vecinos podría ser un objetivo más interesante. Uno de ellos abrió aquella tienda y se metió dentro; luego unos gritos de los niños y el bicho salió huyendo. Llegó la hora del almuerzo y el descanso. Edu y Carlos tenían alguna ropa rendida. De pronto un vientecillo tenue y sin más hubo lluvia muy fuerte y granizo. Edu había ido a y Carlos se refugió en el coche que zozobra. Desde allí pudo ver una especie de huracán que arrancó toallas del improvisado tendedero; las sillas y la mesa volcaron... Y como si nada hubiera pasado volvió a brillar el sol.
Por la tarde hicieron otra vuelta en coche para ver los animales. Esta vez hubo un hipopótamo fuera del agua, un bicho raro que se llama badger en inglés o ratel en afrikaans, y unos lagartos enormes.