Vuelta a la civilización (por un día)

Por la mañana tomaron un desayuno ligero, hicieron algunas fotos del lugar y recogieron para abandonar el parque. Antes de la partida Carlos ideó un ejercicio de conexión con la naturaleza de la que tan separados andamos. Descalzo sobre la tierra puso sus manos sobre el enorme tronco del baobab, cerró los ojos e imaginó ser una rama del arbol. Sintió como una sutil energía fluía y recorría su cuerpo... sintio que el árbol y él eran la misma cosa. Edu no creía mucho en esto, pero le siguió... y algo debió de ocurrir pues algunas lágrimas brotaron de sus ojos, algo le recordó otro lugar de energía, en el Camino de Santiago, la Cruz de Hierro donde los peregrinos se deshacen de algo personal.
Rumbo a Maun para hacer algunas compras, ultimar detalles en las reservas de los parques y descansar antes de perderse otra semana del mundo civilizado. Esta vez eligieron un hotel, o mejor dicho el camping en el jardín del hotel. No obstante podían usar todas la instalaciones del hotel: la piscina, el Internet y el bar/restaurante.