Edu y Carlos salen en nueva aventura. Marina y María les acompañan al aeropuerto entre bromas y risas( Carlos lleva un poco de miedo y solo tres toallas que piensa lavar en el río Zambete pidiendo permiso a dos negras orondas y a los cocodrilos). Salen de Sevilla a las 11 y tras una horita en un avion pequeño que parece una avioneta de fumigar llegan a Lisboa. Edu hace unas gestiones para que el equipaje vaya directamente a Windhoek, de lo contrario tendrían que salir del aeropuerto de Luanda (Angola) para recoger equipaje y para este menester se necesita visado !Qué de cosas!. N
No fue posible facturar el equipaje directamente a Windhoek. En la reserva los vuelos no estaban vinculados y a pesar de sacar el equipaje del circuito y facturarlo de nuevo, los equipajes iban a Luanda sin remedio.
LOS ULTIMOS PASAJEROS.
Llegó la hora del embarque y al llegar al mostrador de entrada la azafata retuvo los pasaportes, buscando un visado que no había. Una llamada, un poco de nerviosismo, los pasajeros iban embarcando y solo quedaban Edu Carlos y otras cuatro personas. Una llamada de confirmación y la azafata explicó que aquella situación no era normal. Antes de salir del avión debían contactar con algún responsable.
Edu y Carlos estaban un poco preocupados. ¿Qué pasaría con el equipaje? Carlos se veía con lo puesto en el medio de la nada. A Edu se le ocurría poner unos dolares en el pasaporte... quizas la cosa cuele. Y Carlos pensaba que lo normal sería que una autoridad les acompañara a coger el equipaje y dejarles de nuevo en la zona de tránsito, pero !esto es África!