Para el siguiente destino, Edu y Carlos eligieron el autobús urbano. Era un medio económico y les apetecía mezclarse en la vida cotidiana de la gente. Podía ser una experiencia divertida... y tanto que lo fue! La distancia que separa Hoi An de Da Nang son unos 20 km. No llevaban ni dos minutos en la parada cuando llegó un autobus. El ayudante salió, les arrebató las mochilas y les metió adentro. Ni siquiera pidió sacar billete por el momento. En el interior no habia mucha gente. El autobús no era muy nuevo, pero eso no quita para que llevase todo tipo de comodidades incluida tv de LCD que emitía un divertido programa de variedades. Un toque personal encima del conductor: una figurita de alguna deidad con su LED psicodélico y parpadeante da un toque glamouroso. -Sera como para nosotros la Virgen del Rocío, -pensó Carlos. Tomaron asiento y comenzó la ruta.
Pitar es lo habitual en el tráfico de Vietnam pero tiene distintas connotaciones; las motos pitan para advertir a los peatones y los autobuses pitan para advertir a los motoristas de su paso. Pero como el autobús iba a 70 km/h por la ciudad, tenía que pitar todo el tiempo. Además tenía tres tipos de sonido: uno continuo "huiuiuiuiui" como una ambulancia; un "TADATaDaTadaaaa" que sonaba cada cinco segundos y el fuerte "PEEEEEP", operado por el conductor en los frecuentes casos de peligro inminente.
En la tercera parada bajó el ayudante del autobús. Un pasajero intentaba subir con su extraño equipaje: un colchon de matrimonio. Sin problemas el colchon se acomodó en el pasillo con la colaboración de algunos pasajeros. Casi cabía tumbado, incluso sirvió como reposabrazo a dos señoras que iban en la parte delantera. Pero esto no supuso ningun problema para el ayudante que despojado de sus zapatos iba saltando de asiento en asiento para cobrar el importe del pasaje.
El viaje término antes de llegar a Hoi An, cuando el autobús se metió en dirección prohibida para llegar a la estación de autobuses.
En autobús de Da Nang a Hoi An
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