Llegaron de noche a Hué. Así que Edu y Carlos caminaron al hotel, cenaron y poco más. El primer día visitaron la ciudadela imperial, un recinto amurallado dentro de otro. A la entrada los nueve cañones sagrados, fundidos en bronce. El complejo de templos les mantuvo ocupados toda la mañana y parte de la tarde. Algunos de los edificios estaban en bastante mal estado pues los amaricanos soltaron unos de sus caramelitos durante la guerra. Los vietnamitas se afanan en su reconstrucción, pero esto es una cosa lenta. La verdad es que viendo uno te haces una idea de como son todos: reproducen un mismo esquema y el complejo guarda simetría.
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