Nha Trang

Después de más de doce horas de autobús psicodelico desde Hoi An llegaron a Nha Trang, portando consigo la lluvia. Curiosamente no hacía nada de frío. Nha Trang es una ciudad de turismo de playa y sobre todo hay rusos. Eduardo y Carlos solo pasaron un día alli.

Por la mañana visitaron el museo oceanografíco y por la tarde un complejo que albergaba un templo budista y unas estatuas enormes de Buddha en posición yacente y en estado de meditación. Para ello había que subir por una escalinata por detrás del templo. Era casi hora crepuscular con una luz sugerente. Eduardo preparaba su cámara de fotos cuando un grupo de chiquillos desde los dos hasta los ocho años irrumpió por el lugar, tratando de llamar la atención, riendo y alborotando. Le tocaban y corrían alrededor. Un pequeño se acercó a Eduardo, tirando del pantalón. Eduardo lo cogió por ambas muñecas y girando le hizo la revoladera. Los otros chiquillos estaban entusiasmados. Una vez dejó Eduardo al chiquillo en el suelo, los demas acudieron, pidiendole que ellos también querían. Eduardo, ya cansado y sobre todo mareado se negaba a seguir el juego y riendo señaló a Carlos. Así que allá fueron los chiquillos. Hacían cola, incansables.
No podían quitárselo de encima hasta que apareció por la escalinata un tipo musculoso, y Carlos y Eduardo enseñaron con el dedo la próxima "víctima".