Naukluft: El Sendero

En la recepcion del camping Koedoesrus les informaron de una ruta a pie que se podía hacer. Diez kilómetros y una duración aproximada de cuatro horitas, pero era conveniente hacerla temprano por el calor. Así que salieron por la mañana. El camino estaba marcado, como en el cuento de Hansel y Gretel. Aproximadamente cada cien metros una piedra con una huella blanca de un pie. Así iban avanzando. Un grupo de chicos jovenes con los que Edu y Carlos habían coincidido en otros momentos del viaje les precedían.

Subieron por el sendero y luego fueron bajando. Ya el sendero desaparecía y las huellas blancas indicaban que había que continuar por el curso de una rivera seca en esa epoca. El camino se hacía dificultoso y a Carlos le costaba trabajo bajar por aquel pedregal y de vez en cuando protestaba. Algunas veces las rocas eran de considerable tamaño. El momento cumbre fue cuando llegaron a una garganta, allí no había camino alternativo. Dos paredes verticales y una considerable poza de aguas negras. En la pared había unas cadenas... y habia que colgarse por allí. A Carlos le entraron las siete cosas... nervio, miedo y lo que viene detrás. Al otro lado se veían los chicos sentados. Carlos pensó que quizá no querían perderse el espectaculo. Edu iba enfadado pues no quería escuchar las protestas de Carlos y no reparó demasiado así que se agarró a las cadenas y comenzó a pasar. Carlos se quedó parado, miró la poza, miró a los chicos al otro lado sentados espectantes y miró a Edu. No se sentía preparado para aquello. Pero no podía quedarse allí. Se sujetó de las cadenas, pero no encontraba apollo en los pies... y no confiaba en sus fuerzas para mantener su peso. Se encomendó a la virgen y a todos los santos del cielo. Escuchó la voz de Edu que le dijo —tienes que pasar con la cadena a la altura de la cabeza.
Carlos se agarró con fuerza a la cadena y sintió su cuerpo suspenderse, su pie tocaba algo pero sin demasiada firmeza, dos brazadas más y se sentía desfallecer —¡Edu, ayudame! —Puedes dejarte caer —dijo Edu. Carlos veía mas metros de cadena a su derecha, pero se dejo caer. El suelo aunque inclinado no era resbaladizo afortunadamente y poco a poco llegó al otro lado. Se sentó en el suelo, las piernas un poco temblorosas. Esbozó una sonrisa . —Falta la foto de este momento —dijo Edu. —Pues no estoy muy dispuesto a repetir! —contestó Carlos. Yo te la hago a ti y Edu se agarró de nuevo a las cadenas como se puede ver.