La orilla del río

Tras una noche de lluvia, viento, ruido de ranas y algo que parecían gruñir y oler como cerditos, recogieron la tienda y siguieron la ruta del río. Delante de ellos iba otra vehiculo. Carlos y Edu miraban alrededor y veían muchos arboles derribados; parecía que habia pasado un tornado. Pero no, aquello se debía a los juegos inocentes de los elefantes. ¡Qué simpaticos estos elefantes, piensan en todo! y asi Carlos y Edu recogieron un poco de leña para la noche. Vieron cebras bañandose, y tres cabecitas que sobresalian timidamenre, girando sus orejas a gran velocidad: eran hipopotamos. Mas adelante el coche que les precedía se detuvo. Había un monton de buitres alrededor y encima del cadáver de una cebra. Edu y Carlos tomaron algunas fotos del macabro espectáculo.