Edu y Carlos continuaron con el viaje. Durante su estancia en el parque Nacional de Etosha vieron algunas especies de animales no vistas anteriormente. Hienas, un rinoceronte y una pareja de leones entregados a sus juegos amorosos. Partieron por la mañana temprano. Había muchas cosas que ver aun, entre ellas el bosque petrificado. El guía les contó que aquellos enormes troncos tendidos e inertes en el suelo procedian de centro África. Hace millones de años fueron arrastrados allí por fuertes corrientes fluviales y lavas volcánicas y ahora estaban allí, convertidos en piedra. Identicas especies se han encontrado en Sudamérica, lo cual confirma que estos dos continentes estuvieron unidos. Se podian apreciar anillos de crecimiento, los nudos de la madera... fascinante. También el guia les habló de una planta, la welwitcha cuya vida era cientos de años. Continuaron para ver otro punto interesante, las pinturas de la tribu de los bushman. Bajo el sol del desierto otro guía les mostraba unos grabados en las rocas donde esta tribu ancestral se comunicaba con otros miembros. Indicaban las especies existentes y también la ubicacion de pozos de agua, ese bien escaso y apreciado en el desierto.